Saber (mucho) de prevención podría resolver tu vida profesional.

Y en la newsletter de abajo te cuento cómo.

Hola soy Keka Leyva, consultora, formadora y (a veces) domadora de leones.

Llevo en esto de la prevención casi 30 años y, trabajando para gente muy potente de la industria, aprendí trucos que te podrían parecer interesantes:

– Una cosa que se vende solo desde Estados Unidos, que sirve para detectar fugas de amoníaco o hidrógeno y es tan barata y fácil de usar que nadie compraría detectores nunca más.

– Cómo diferenciar depósitos atmosféricos de equipos a presión solo mirando cómo brilla lo gris de los tanques. Quedas como experto fijo.

– Dos, tres, cuatro y hasta cinco reemplazos de la cancerígena fenolftaleína por la que te ficharían muchos laboratorios profesionales.

– Trucos honestos (y deshonestos) para que no le aplicasen a mis clientes directivas SEVESO, normativas ATEX o las de almacenamiento de productos químicos (el dichoso APQ).

– Un papelito que mucha gente firma a su SPA por desconocimiento y podría sentarlos en el banquillo el día de mañana (en lugar de a los de la «mesa gorda»).

¿Y lo más importante?

Que sabiendo (mucho) de prevención, se puede vivir (bastante bien) trabajando para una empresa.

Lo repito por si alguien no se lo cree:

Sabiendo mucho de prevención, se puede vivir bastante bien trabajando para una empresa.

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Aún me sorprende que me permitieran entrar en la planta con ese collar al cuello.